María de la Piedra Seca
Su madre rompió aguas antes de que ella naciera, no se sabe si fue una etapa más del embarazo o si la niña decidió expulsar el líquido que la contenía para salir a la luz seca. Fue el bebé que menos humedad portó al asomarse a la vida. Le pusieron de nombre María de la Piedra Seca porque al nacer lloró cuando la lavaron, y nunca consintió que le mojaran tan siquiera los labios con un poco de agua. De pequeña siempre estaba sucia, por eso la llamaban Cenicienta. Su madre tenía una verdadera lid para meterla en el agua. Le gustaba la playa para jugar con la arena, pero no consentía que una sola ola tocara sus pies. Se casó en Tierra Árida y fueron de viaje de novios a Arizona para ver los matojos de hierba seca rodar con el viento. Escapaba nerviosa de la lluvia y temía a las tormentas; se escondía en casa hasta que pasasen. No lloraba por no mojarse las mejillas. Apenas bebía agua y murió deshidratada por una insolación. Se incinero su cuerpo como era su deseo. Después su familia esparció los restos por el mar, cuyas aguas tragaron sin reparo todas y cada una de las motas de polvo.





