UTOPIA


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UTOPÍA 

Utopía es un mundo frondoso, azul, oscuro, lleno de lagos de aguas cristalinas, cementado, cómodo, amarillo, líquido, lleno de arena, verde, ojival, tierno, cerrado, de extensas praderas, de ciudades, rojo, seco, duro, urbano…

Con la llegada de un forastero sus calles, caminos, casas, montes, acequias, lagos, valles… todo se transforma. Para el herrero los montes son encrespados y sin hierba, en ellos solo se aprecia la goethita, galena, Hematites, Epidota. El color rojo cubre las rocas que baña el río, los árboles son de ébano y caoba. El viento tiene un sonido metálico. Las calles de las ciudades están enchapadas. Las fachadas de las casas, cubiertas de acero y aluminio pulido, brillan al paso del robusto foráneo.  Si es un carpintero quien entra en Utopía, entonces los puentes que cruzan los ríos están construidos de traviesas, las calles se ven cubiertas de marquetería, los montes se llenan de árboles, y las tallas de madera de los ilustres de la ciudad adornan los jardines. Las vigas que sostienen las casas son de roble viejo y los portones de ébano. Si es un músico quien llega, el viento suena por las chimeneas al compás de una sinfonía que nadie dirige, las calles se dividen en cinco carriles, y entre las montañas se oyen los ecos como el redoble de un tambor. El ruiseñor trina al compás del petirrojo y de algunos jilgueros que asoman por las ventanas.

Utopía es un mundo distinto para cada individuo que llega a él. Cuando utopía se llena de personas, entonces los cambios se suceden de forma armoniosa y rápida entre las calles y plazas por donde cada sujeto se encuentra. No importa si las personas se cruzan, Utopía siempre será complaciente para unos y otros. Si se diera la casualidad de que un poeta y un usurero mirasen a la vez al río, este brillaría como los diamantes; si es al atardecer, sería dorado como el oro, y si son las gotas de agua, entonces serían perlas.

Si preguntas a la gente que ha estado en Utopía ¿cómo es?, todos hablarán de esa tierra como la más complaciente que han conocido, pero nadie coincidirá en la descripción del sitio. Cada uno detallará un mundo diferente. Pensarás que Utopía no es un lugar en concreto, sino muchos y dispares. Serán tan extrañas las historias que te cuenten de aquel paraje que creerás que nadie ha estado allí, que todo es una farsa. Sin embargo, sí existe y al llegar allí uno se da cuenta de que está en Utopía. La misma tierra que le habían contado y el mismo lugar que le habían descrito, aunque lo vea diferente.

©F. Urien

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