Pintando un alma


Chelmno_Gas_Van

El otro día me dieron para leer un escrito. Trataba de los cambios que se debían efectuar en los vehículos especiales que estaban de servicio en Chelmno. Chelmno es una aldea polaca donde los nazis levantaron un campo de exterminio.

El documento señalaba las reformas técnicas que se debían realizar en los vehículos para mejorar su eficacia. Así, apuntaba que «sería indispensable reducir el espacio de un metro en lugar de tratar de resolver el problema, como se ha hecho hasta ahora, disminuyendo el número de piezas a cargar, lo que acarrea la desventaja de un tiempo de funcionamiento más largo, pues el espacio vacío también debe de llenarse de óxido de carbono…», o, «Además se ha podido observar, que por el carácter inquietante de la oscuridad, los gritos estallan siempre en el momento de cerrar las puertas. Sería oportuno encender las luces antes y durante los primeros minutos de funcionamiento». A uno se le pone los pelos de punta cuando se da cuenta de la frialdad y falta de empatía en el trato hacia las personas que se quería matar.

Hannah Arendt dijo: «Eso nunca debió haber ocurrido, como suelo decir. No me refiero con esto al número de víctimas, me refiero a la fabricación de cadáveres. Eso nunca debió haber ocurrido. Allí pasó algo de lo que ya nadie puede desprenderse».

El pintor pintó un alma

que crujía, atormentada e inquieta,

en su oscura y silenciosa entraña.

            Si hay algo que asusta del ser humano es esa neurona que a veces se apaga o se enciende, ¡qué sé yo!, pero que anula cualquier empatía hacia el semejante, menospreciándolo por el mero hecho de considerarlo diferente.

Su pincel desgarró el lienzo

con turbios y gruesos trazos,

y manchó de oscuro negro

el puro fondo, antes blanco.

Quizás, esos actos que trajo el nazismo hoy sean el punto luz que enjuiciamos, condenamos ofendidos y observamos de forma obsesiva; escondiéndose, en el oscuro entorno del mismo, otros hechos que casi pasan desapercibidos o  justificados, pero que no son menos inhumanos y crueles.

Crujió hosca y seca la entraña.

Escondió su eco frío.

Centrando la amarga tinta

su peso en el cabestrillo.

¿Son interesadas las guerras de Oriente Medio y Libia? Es buen negocio cambiar petróleo por armas. En tal caso, en aquellas tierras las vidas humanas no serían valoradas mucho mejor de como se valoraron en Chelmno. Las doctrinas humanistas occidentales estarían ocultando, entre las sombras que crecen alrededor de aquél punto luminoso que observamos obsesivamente: Guantánamo, Mosul, Abu Ghraib; donde las autoridades y la justicia parece conformarse, cuando no justificar.

©F.Urien

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