Horizonte transparente


pintor-de-mar

 

Horizonte transparente

¿Qué esconde la playa entre su arena?

¿Qué siente la brisa cuando la toca?

¿Qué dicen las olas cuando la besan?

Sueñan los niños con templos del cielo,

cuajan sus  versos en surcos de agua,

clavan sus risas, izan sus sueños,

juegan con olas mojando su piel

y hallan la luz entre gotas de espuma.

La brisa vaga por olas tranquilas,

entra en castillos de húmeda arena,

toca los sueños del niño hacedor,

labios de cera, iris del viento,

el aire alza su tierna esperanza.

Enciende el sol su haz luminoso.

Piel caramelo, arena de trigo,

agua de cielo, piedras de pan.

Sonríe a lo lejos el viejo horizonte

mezclando el agua con el fondo azul.

Templa sus besos la brisa callada,

murmuran sus versos las olas del mar.

——–

Al otro lado del horizonte,

entre las aguas del ancho mar:

la noche oculta el miedo de antaño,

la calima ahoga la escasa luz.

El triste silencio del recuerdo,

brisa de la abandonada playa

de arena roja, quiebra el olvido.

La luna fragua la oscura sombra

del estrago,

 larga,

larga…,

larga hasta la otra orilla del mar.

¡Me acosa sobre las negras olas…!

Cruje mi lancha, tiembla el océano,

alza montañas de aguas revueltas…

¡Qué chica es mi barca!

¡Dejadme soñar!

Cierro los brazos, curvo mi espalda.

Frágil rayo de luz, tras el hosco

horizonte de olas transparentes,

entre revueltas aguas parpadeas.

Junto al pecho guardo la esperanza.

Trémulas siluetas de sombras

extrañas me acompañan en la huida,

 desbordándola.

En el silencio se oyen sollozos.

El recuerdo de la negra calima

quiebra el sueño.

El desierto cargado de monstruos

se extravía tras nuestras espaldas…

Ya no se oyen los huérfanos gritos,

solo las olas batiendo en el mar.

Quiero alcanzar la playa de cielo azul

y arena dorada que besa el agua…,

hacer un castillo alto, muy alto,

guardar mis sueños en su interior

y ver el Sol cada amanecer.

—-

La oscuridad rasga el firmamento,

caen penas de negros nubarrones.

Hiela el aire,

corta el viento.

Ecos del mar doblan la gabarra.

¡Grita el agua!,

¡tiembla la balsa!,

clava el mar sus espadas…

Cierro mis brazos, curvo mi espalda,

escondo en mi pecho, huérfana, la esperanza.

Temo perder el tenue haz de luz

que hay tras el oscuro  horizonte.

¡Quiebra la barca!

La fría oscuridad me atrapa.

Noto agujas cruzando mi piel.

Cierro mis brazos, curvo mi espalda…

Cúmulo de oscuras gotas me hunden,

el gélido infinito me arrastra.

La fría masa inerte me zarandea.

Curvo mi espalda…

¿Dónde está el horizonte?

Cierro mis brazos…

La oquedad lastima mi pecho.

Mi alma se pierde en el silencio.

No quiero volver a la playa de arena roja…

Un castillo alto…

¿Dónde?

El oscuro silencio del mar mi alma sosiega.

—-

Guardan las olas sueños ahogados.

Luce la playa arena bruñida,

calla la brisa, miente la espuma,

falla la fuerza de la ilusión.

No hay castillos que miren al cielo.

El viento trae tormentas crispadas,

barre la arena que dora la playa,

pávidas aves doblan las alas,

canta el silencio, hiela la noche,

la esperanza  en el mar se ahogó.

¿Qué esconde la playa entre su arena?

¿Qué siente la brisa cuando la toca?

¿Qué dicen las olas cuando la besan?

Fiero,

el silencio que el agua abandona.

©F.Urien

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