Sentido y silencio


 

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Sentido y silencio

 

El Sol gira en torno a la Vía Láctea

mientras la luz su giro no alcanza

y la noche, en su fiesta callada,

al astro espía con vista ciega.

 

Lleva la Tierra tal movimiento

que la música al aire se abraza

y el Sol, que de su viaje es el centro,

no la libera en su eterna marcha.

 

La Luna en su huida tampoco para

y gira alrededor de la Tierra,

de tantas vueltas ya mareada,

mientras sigue a un Sol que vuela y vuela

retando a la luz con marcha brava.

 

Entretanto, estoy aquí sentado

junto a este arbusto de acebo yerto

que el trajín de la brisa no asusta

y el agua refleja el tronco tieso.

 

Siento un susurro de aire sereno…

todo está tan tranquilo, tan quieto.

©F. Urien

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El nuevo día


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El nuevo día

 

Ya se retira la noche,

la aurora está nublada

como tantos días

al nacer el alba.

Las calles de Bilbao,

entre cortinas de agua,

quiebran el silencio

con música de charcas.

Las sombras se esconden

ante el gris de la mañana.

La ría cruza la ciudad

así, como si nada.

La prisa golpea los puentes

besando los pies de la mañana.

corre la tinta en el papel

como en Bilbao corre el agua.

Porque sobre sus calles

entre diminutas gotas

ha regresado la luz

de un millar de luciérnagas.

 

©F. Urien

 

 

 

Contra las fronteras


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Contra las fronteras

Nunca he estado de acuerdo con la idea de crear nuevas fronteras, siempre me ha parecido mucho más interesante el destruirlas, al fin y al cabo, todo somos iguales. ¿Por qué tanta obsesión en separarnos? ¡Hagamos equipo!, cuanto más grande mejor.

Traigo dos poemas contras las fronteras para quien guste.

                 —–000000—–

¡Qué poco herméticas son las fronteras de los reinos humanos!

¡Cuántas nubes  las cruzan sin castigo,

cuánta arena del desierto va de un país a otro,

cuántas piedras del monte ruedan en propiedad ajena

saltando provocativas!

¿Tengo que enumerar, uno a uno, los pájaros al vuelo,

o al que en este momento se posa en una barrera cerrada?

Aunque sea solo un gorrión, su cola ya es fronteriza,

pero su pico es de aquí. Y para colmo no se está un segundo quieto.

De los innumerables insectos me limitaré a la hormiga,

que entre las botas del guardia,

no se digna a contestar a las preguntas: de dónde, a dónde.

¡Ah, ver claramente, a un tiempo, ese completo desorden en todos los continentes!

¡No es acaso ese ligustro de la orilla contraria

el que pasa por el río, de contrabando, una enésima hoja?

Porque quién si no la atrevidamente manilarga sepia

viola la zona sagrada de las aguas territoriales.

¿Cómo se puede hablar de un cierto orden,

Cuando ni aun las estrellas se dejan colocar

para que nos quede claro bajo cuál hemos nacido?

¡Y qué del censurable extenderse de la niebla!

¡Y del polen que surca las estepas

Como si nunca hubieran sido divididas!

¡Y de las ondas del aire que llevan servicialmente el sonido de las voces:

Chillidos evocadores, gorgoteos con sentido!

Sólo lo humano sabe ser verdaderamente ajeno.

El resto son bosques mixtos, trabajo de zapa y viento.

(Wislawa Szymborska)

 

 

Único y sin fronteras. Compacto

escalador de diáfanas planicies

que comienzan en ti y en ti terminan

sin que comiencen ni terminen nunca.

Aduanero de paz que ruborizas

la feria de colores de los mapas

y l’alta diplomacia de los soles.

Tan solidario siempre. Y tan igual

en tu imperio de alados celuloides,

sin problemas raciales que dividan

tu universal desvelo de ser uno

frente a los continentes disgregados.

Ahora sí que puedes encontrarme

en los primeros planos de tu insomnio.

(Pedro García Cabrera)

 

Una lágrima


 

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Una lágrima

De un latido, el corazón
ha exhalado un lágrima;
dura y mal pulida piedra
que te araña las entrañas
mientras cae entre pálpitos
y toca la oscura charca
del recuerdo y del olvido.

En el agua la onda crece
hasta ahogarte la garganta…
Se agitan dentro de ti
angustiadas las entrañas.

Junto al brillo de su iris
tiemblan tímidos los ojos,
mientras entre los párpados
emerge la dura piedra;
cruel y brillante cuarzo
que a tu rostro se atenaza.

©F. Urien

Aguas cristalinas


Photography of Snow Mountains Near Lake

 

Aguas cristalinas

Aguas cristalinas, transparentes y tersas;
me sonreís esperando
que vuestro rostro mis manos humedezcan,
mas cuando me las miro
y veo que están tan ásperas y secas,
temo que al tocaros
todo vuestro encanto desaparezca.

Aguas cristalinas, transparentes y tersas;
no me invitéis ni tentéis
para que mis manos vuestra esencia revuelvan,
tembláis tanto cuando
yo las aproximo y las sentís de cerca,
que movéis el entorno
y temo que con vos también yo enrarezca.

Aguas cristalinas, transparentes y tersas
no insistáis, ¡por Dios!
tan torpe y escasa es mi delicadeza,
que tan solo el pensar
que pudierais perder vuestra entereza
hace que yo tiemble
y, así mismo, mi corazón se estremezca.

Aguas cristalinas, transparentes y tersas,
podéis perder cuidado,
guardad sin temor vuestra hermosura y presteza;
aunque apenas pueda
mirar y admirar toda vuestra belleza,
no habéis de extrañaros
que con sólo veros mi alma se enaltezca.

©F. Urien

¿Confías en esta computadora?


El Ultimo vuelo Fénix22042018

¿Confías en esta computadora?

Estos día es noticia el documental patrocinado por Elon Musk donde, el empresario que ha enviado un vehículo Tesla al espacio, alza la voz para llamar la atención sobre los peligros que pueden surgir con el desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Los ordenadores recogen datos nuestros cuando entramos en una web determinada, cuando pinchamos un icono o cuando damos cualquier opinión. Todos esos datos pueden ser utilizados por un programa de Inteligencia Artificial que ya están desarrollando empresas como GOOGLE , Facebook o, por qué no, cualquier gobierno del mundo. Así, en el documental se resalta la posibilidad de tener un dictador inmortal.

Al parecer, China ha instalado miles de cámaras capaces de detectar los rostros y comportamientos de las personas. También tienen un sistema de puntuación con el que se determinan los diferentes accesos de los individuos dentro de la sociedad según su comportamiento. ¿Podrá controlar un programa de I.A. las actitudes de la gente? ¿Terminará modificando los criterios de puntuación?

No es una novedad las acusaciones sobre la utilización de las redes en el triunfo de Donald Trump y el Brexit. Sin ir tan lejos, aquí en España, en el intento de creación de la República Catalana Independiente, ha habido una utilización de todos los medios, por parte de los independentistas, para inclinar la opinión pública internacional hacia su lado. Se ha acusado al Gobierno de Mariano Rajoy de no haber hecho nada al respecto. La gente confía en las redes y acepta sin contrastar la información le ofrecen. ¿Qué no podrá hacer un programa de Inteligencia Artificial, con todos los datos que tiene de nosotros, para dirigir nuestras opiniones y actitudes?

En el documental, Musk nos indica que no haría falta un programa malvado para que, al igual que se destruye un hormiguero para hacer una carretera, se pasase sobre la humanidad sin dar ningún valor al daño que se pudiera causar.

En el libro que escribí hace tiempo, El último vuelo del fénix, se muestra un mundo gobernado por un programa de I.A. que lo controla todo. Ese programa es bueno, guarda las leyes de la robótica de Isaac Asimov; en la base de sus aplicaciones se encuentra el respeto, obediencia y salvaguarda del ser humano. Sin embargo, habiendo situado dos únicos humanos (un hombre y una mujer) en ese mundo de androides, hubo una persona me preguntó a ver si yo era consciente de que el lector iba a identificarse con el hombre; al parecer lo veía cautivo.

No sé si al final terminaremos siendo dirigidos por un programa cuántico de Inteligencia Artificial que supere en miles de veces nuestras propias capacidades, pero como le resultaremos de fácil manejo, espero que, aunque seamos obedientes, nos lo hagan disfrutar.

©F. Urien

LOCO


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Loco

Agria, la demencia que la mente guarda

buscando teselas de un raro mosaico

donde el aire espía siguiendo sus pasos

y el suelo musita a la planta del pie.

Porque su alma defiende un corazón blanco,

ebrio de roja nieve que asombra al sol,

mientras el aire canta su gris sonata

ahí donde sus pasos caminan a tientas

y su iris no sabe dónde mirar.

Un fulgor del cielo ofusca sus palabras,

el mundo no oye la voz de sus cavernas…

¿Escuchan?

Su gruesa música se pierden en la niebla.

¿Por qué no quieren mirarme a los ojos?

¿Es que hablo silencio y no me pueden oír?

Siempre responden mostrándome su nuca,

su callado dorso no sabe mirar.

Azul amargo que a mi pecho encoge.

¡Qué solo!, ¡el silencio con mi soledad!

Quiebra el espejo su aturdida imagen

y queda el mosaico en frágil equilibrio

de negras teselas a punto de caer.

¿No escuchan la música desde el ocaso?

Duerme tranquilo junto a su extraño sueño

mientras el mundo gira en el suelo firme,

autómata sonámbulo en su verdad.

©F. Urien

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